La protectora no es un hotel

Hace un par de meses, contábamos la historia de Phoebe y Tigger.
Ambos eran de una persona mayor que les dejaba salir por su urbanización, la cual, amenazó en llamar a la perrera.

Ningún familiar de esta señora se hizo cargo de los gatos, y acabaron en nuestras instalaciones. Son gatos de 7 y 8 años.
Llegaron hace un par de meses, una de nuestras voluntarias contactó con un familiar para que buscasen algo para Tigeer (pues había dado positivo en leucemia y las posibilidades de adopción iban a ser muy pocas) pero nada llegó para él.

Ahora sentimos la pérdida de Phoebe, ella tuvo un gran estrés y una consecuente depresión. Phoebe no tenia ganas de comer, y pasaba las horas muertas echada en la gatera.
Su pérdida de peso fue inmediata y estuvo ingresada varios días en la clínica veterinaria, incluso se llegó a poner una sonda para alimentarla e intentar recuperarla pero finalmente Phoebe dejó de luchar.

Estamos muy cansados de explicar que las protectoras no son hoteles para gatos, la frase “pero aquí estarán muy bien” no sirve para gatos caseros que se hunden en profundas depresiones.

Hagan conciencia y entiendan, si coges un animal es para toda la vida y si surgen problemas intenta solucionarlos. (siempre hay solución). Si tus padres son mayores no dejes que cojan animales que vayan a sobrevivirle si luego no vas a poder hacerte cargo de ellos.

Jamás entenderemos ese tipo de personas que buscan la solución fácil sin importar lo que puedan llegar a sufrir las que un día fueron sus mascotas.

El hermano de Phoebe, Tigger, sigue en nuestras instalaciones, está muy estropeado y tememos que pueda correr la misma suerte que su hermana.

Sentimos no haber podido hacer mucho más por Phoebe. Desgraciadamente, este tipo de situaciones es más común de lo que parece.

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